A huge collection of 3400+ free website templates www.JARtheme.COM WP themes and more at the biggest community-driven free web design site

D. Roque Martín Merino 1726 - 1794

Reverendisimo Obispo de Teruel


 

El 30 de Noviembre de 1726 nació en Fuentes de Nava, en aquellos tiempos de Don Bermudo, Roque Martín Merino. Su familia era de condición humilde pero de profunda religiosidad. Entre sus parientes figuran Felipe Martín que fue Obispo de Oviedo, o Manuel de la Torre, que lo fue de Buenos Aires en la nueva España y Pedro González de Acevedo, que lo fue de Palencia.

Roque era un hombre con una gran inclinación hacia el estudio de las ciencias, hecho que movió a sus padres a dedicarle al estudio de las letras sagradas, en las cuales, según consta en escritos diversos, llegó enseguida a ser “peritísimo como colegial del Mayor de San Salvador de Oviedo”. En la capital asturiana Roque coronó su carrera eclesiástica con todos los grados académicos. A los 33 años de edad, en 1759, se presentó a las oposiciones a canónigo lectoral de la Santa iglesia Catedral de Coria. Don de ganó con toda dignidad y todos los que presenciaron sus disertaciones coincidieron en decir que era un hombre dotado con una inteligencia sin igual. El cargo que desempeñó en Coria fue de gran fecundidad y acierto. Resolvió perfectamente todo los cometidos inherentes a dicho cargo, motivo por el cual el Rey Carlos III le presentó en 1764 para una canonjía de gracia en la Santa Iglesia Catedral Primada, de la que tomó posesión en Octubre del mismo año. Fue promovido en 1772 a la dignidad de magistral. Y en 1774 le nombró el Arzobispo de Toledo capellán mayor de la catedral primada. Sus rápidos éxitos y sus excepcionales cualidades hicieron que la Santa Sede le nombrara Obispo de Teruel en 1780, su consagración episcopal tuvo lugar en Toledo en 1781. La historia de la diócesis de Teruel nos cuento como fue un obispo entregado a su diócesis, por lo que cosechó profundas simpatías entre todos sus fieles. Entre sus ocupaciones, Roque buscaba siempre tiempo para el estudio, publicó algunos libros, calificados con le lenguaje del siglo pasado ”de reconocida literatura que aún hoy hacen honor a tan distinguido sabio”. Un hombre que luchó contra el analfabetismo que, en aquella época era predominante en España. Por ello el Obispo de Teruel dedicó sus escasos dineros a la fundación de escuelas para niños y niñas allí donde no había. Pero su generosidad no acabó con las aportaciones para la escolarización y alfabetización. También repartió sus rentas para los pobres y otras obras de índole social. Siempre fue un hombre de salud delicada aunque no le impidió dedicarse a su trabajo a la perfección. Falleció el 6 de Noviembre de 1794, provocando su muerte un dolor muy profundo entre sus compañeros y su pueblo, fue enterrado en el panteón del cabildo catedralicio de Teruel y, como reza en el archivo de la catedral turolense. “Gobernó esta diócesis con acierto y con la vigilancia propia de un gran pastor”.