A huge collection of 3400+ free website templates www.JARtheme.COM WP themes and more at the biggest community-driven free web design site

Juegos Tradicionales

En todas las épocas, el juego, en el niño, conforma una inevitable y esencial etapa para la plenitud humana. En realidad es la base existencial y la principal actividad en esos años.
Se ha pasado de manifestar el juego como una inofensiva "pérdida de tiempo" propia de la infancia, a considerarlo de gran importancia; ya que mediante el mismo, el niño da rienda suelta a toda su actividad creativa, poniendo de manifiesto, incluso, su propia vida interior.
Los juegos de antes, comparados con los de ahora, han cambiado bastante, hasta tal punto, que incluso algunos de éstos han desaparecido. Por ello, vamos a recopilar aquí los juegos de 1930, cuando nuestra protagonista contaba con la edad de 7 años, para poder descubrir la manera de divertirse que tenían los niños de aquella época, que sin ninguna tecnología a su alcance; pero con mucha imaginación, pasaban las tardes llenando las plazas y el pueblo, en general, de risas y alboroto.
Con éstos juegos se demuestra que no hace falta ni grandes infraestructuras, ni materiales de alta tecnología para divertirse; sino un gran ingenio, materiales cotidianos y, sobre todo, otros niños (que en esta época había muchos) para poder compartir los ratos de ocio y entretenimiento.

Vamos a describir los juegos que en 1930 nuestra protagonista practicaba:

El juego de "Las Tabas"


La taba es un hueso que se encuentra en el "corvejón" de la pata trasera de las ovejas. Éste hueso tiene cuatro caras bien diferenciadas que reciben distintos nombres:
-Hoyos: es la cara que tiene un pequeño agujero en el centro
-Panza: es abultada, abombada, como una barriga
-Cara: es la parte lisa del hueso
-Lis: es el lado opuesto a la "cara"

Se jugaba con 4 tabas y una pita (canica). El juego consistía en tirar la pita al aire al mismo tiempo que se lanzaban las tabas al suelo, recogiendo la pita antes de que cayese en el suelo. Una vez efectuado éste paso, el juego continuaba lanzando la pita al aire y tú tenías que volver las tabas de la posición que hubieras dicho de antemano, en el tiempo que tarda la pita que habías lanzando al aire en recogerla con la mano.
Por ejemplo:
La niña decía: voy a "caras" y lanzaba la pita hacia arriba, antes de que llegase a su mano tenía que haber vuelto todas las tabas a "caras". Una vez puestas las tabas en esta posición, se seguía haciendo lo mismo con las distintas caras de las tabas, es decir, hoyos, lis y panza.
Si no te daba tiempo de volver todas las tabas mientras la pita estaba en el aire perdías, al igual, que si la pita caía al suelo, entonces, pasaba turno y jugaba otra niña. ¡Era difícil!
Se jugaba en la plaza y lo practicaban tanto niños como niñas, sentados en el suelo, que por aquel entonces, era de arena o tierra; porque todavía las calles no estaban asfaltadas.
Todos los niños tenían tabas, ya que cuando se comía carne de oveja se guardaban en un puchero que solía estar lleno, pues se acumulaban las de todos los años.
Cuando empezaba Septiembre, dejaban los ganaderos las ovejas que no valían para ordeñar, que se denominaban del "vacío", para matarlas. Entonces comenzaba el periodo de la venta de este producto, que abarcaba, solamente, los meses de Septiembre y Octubre.
Algunos pastores ponían puestos, en éste periodo de tiempo, para despachar la carne de ovino. Unos, lo hacían en la calle poniendo un tablero a modo de mesa y con un peso vendían a la puerta de su casa, otros, en cambio, lo realizaban dentro de su casa; aunque también había quien tenía despacho para éstos menesteres y se iba a comprar allí como en una tienda normal

Los Alfileres:


Para jugar a éste juego, lo primero que se hacía, era preparar los alfileres, acción que se realizaba en casa, consistente en doblar los alfileres en forma de horquilla, de esta manera no te picabas con ellos.
El juego comenzaba apostando un número de alfileres, que podían ser 3, 4, o los que en ése momento considerasen oportuno las niñas participantes. Una vez concretado, ponían todos los participantes el mismo número de alfileres, que habían pactado, en un montón grande de arena y se revolvía para que los alfileres quedaran perdidos. Una vez terminada ésta acción, se volvía a formar, otra vez, un montón grande de arena, del cual, se hacían varios montones según las niñas que estuvieran jugando en ese momento.
El juego, por tanto, consistía en rebuscar en el montoncillo que te había tocado y mirar cuántos alfileres te habían correspondido. La niña que tuviera más alfileres, en su montoncillo, ganaba.
Cada vez tocaba a una niña hacer el montón grande y luego era ella la que repartía y distribuía los montoncillos para cada participante. Para descubrir cuántos alfileres te habían tocado, se solía hacer, tirando la arena o tierra hacia arriba, como si estuvieras beldando.
Luego les guardábamos en una cajita ¡preciosa! que te daban en la Farmacia.
Este juego, exclusivo de niñas, se realizaba en verano; porque había que estar sentadas todo el rato en el suelo.

Canicas:

Era un juego que se realizaba durante todo el año. Se jugaba con 5 canicas que se depositaban en el suelo y otra canica que servía para lanzarla al aire.
El juego consistía en lanzar una canica al aire con la mano derecha y antes de que ésta volviera a tu mano, coger del suelo una y volver a recoger la que habías lanzado, todo con la misma mano, es decir la derecha.
Una vez asida se pasaba a la mano izquierda y se seguía jugando hasta que se consiguiera coger todas las canicas que había en el suelo y cuando lo lograbas habías ganado.
Éstas se podían atrapar, o bien de una en una o de dos en dos, aumentando con ello la dificultad. Tú decías: "2 a la vez" y tenías que tener mucho cuidado para que no se te cayeran cuando recibías en la mano la que estaba en el aire.
Cuando no lograbas coger la canica del suelo mientras la otra canica, que habías lanzado caía, pasaba el turno y jugaba otra compañera.

El pique:


El pique era un palo que medía unos 40 ó 50 cm. con un extremo terminado en punta, a modo de lapicero, que provenía, normalmente, del mango de una escoba. Cada niño tenía su propio pique que no se confundía con otro y éste era el principal elemento para jugar, junto con un montón de barro.
El barro se hacía con agua y tierra o ya estaba hecho, motivo, por el cual, el pique se realizaba en invierno, porque normalmente había barro; ya que las calles no estaban asfaltadas.
El juego consistía en lanzar el palo para que se clavara en el montón de barro y los distintos jugadores tenían que arrojar su palo, de uno en uno, intentando quitar el del otro compañero con el suyo. Si te quitaban el pique del montón quedabas eliminado. Cuando ningún jugador había sido eliminado, es decir, todos los palos estaban clavados en el montón, entonces cada participante recogía su pique y se volvía a empezar.
Era un juego ¡muy divertido!, donde la ropa acababa manchada de barro, pues al clavar el palo en el montón, siempre salpicaba.

Saltar al Burro:

burroHabía varios jugadores, todos niños, a las niñas no las dejaban jugar. Uno de los participantes hacía de "burro" colocándose un poco agachado, con la cabeza para abajo, las rodillas firmes y sujetas con las manos, para no caerse. Los compañeros saltaban sobre él, apoyando sus manos en la espalda del niño que hacía de "burro" y con las piernas bien abiertas pasaban al otro lado, intentando no pegarle al pasar. De ésta manera se recorrían la plaza, ya que el primero que había saltado se ponía también en ésa posición, con lo cual, el tercero que participaba tenía que saltar a 2 compañeros. Así, el niño que quedaba último, saltaba a todos sus compañeros y una vez que había brincado se ponía en la posición de "burro", de este modo, el primer niño se incorporaba y saltaba a todos.

Al corro:


Todas las niñas hacían un corro y 2 de ellas se metían dentro escenificando las canciones que sus compañeras de fuera cantaban, mientras el corro giraba. Ponemos aquí unas canciones de aquella época:
"El baile de las carrasquillas
que es un baile muy disimulado
que en echando la rodilla en tierra (las 2 niñas hacían el gesto)
todo el mundo se queda pasmado
a la vuelta, vuelta de Madrid
este baile no se baila así,
que se baila de espalda, de espalda (se daban la espalda las niñas de dentro )
Mariquitilla menea la saya (movían la falda)
Mariquitilla que no digo eso
Mariquitilla que me des un beso" (se daban un beso)

"Hacer corro caballeros
hacer corro y escuchad
porque al son de la bandera
la gitana va a bailar.
Esa gitanita nacida en Sevilla
que canta, que baila con mucho primor
Sus zapatitos calados y bonitos
la niña monona, que les cojo yo
Alindingo, alindingo, alindango
Las cerezas se cortan por el mango
¡Ay! Los higos, los higos, las brevas
Que los higos ya se han vuelto brevas

"A la valencianita
que del cielo bajó
Con el pelo teñido
que la picó una flor
En la flor una lila
en la lila un clavel
Y en el clavel una niña
que se llama Isabel"
Y respondía la niña que estaba dentro del corro:
"Isabelita me llamo
Soy hija de un labrador
aunque voy y vengo al campo
no tengo miedo del sol
Jardinera soy señores
de las flores que yo tengo
Y yo la jardinera
escojo a la más hermosa"
Entonces la niña de dentro escogía a una niña y la llevaba al centro del corro y decía la niña elegida:
"Muchas gracias jardinera
por el gusto que has tenido
tantos niños en el corro
y a mi sola me has cogido"

La Soga o comba:


Era un juego que se practicaba mucho en 1930 y demás años posteriores.
Consistía en que 2 jugadoras agarraban la cuerda, cada una por un extremo, para dar vueltas a la soga. Las otras niñas se colocaban en fila para ir saltando según las fuera llegando el turno, eso sí, sin perderle.
Cuando una niña tropezaba con la cuerda o perdía el turno se paraba el juego y o bien, se ponían a dar a la soga, o bien, pasaba a ser la última de la fila.
Cuando se saltaba se cantaban unas canciones, que dependiendo del ritmo de éstas, variaba la manera de dar la cuerda.
Pasamos a describir una canción que solían cantar con mucha frecuencia:
"El cocherito leré
me dijo anoche leré
que si quería leré
montar en coche leré
y yo le dije leré
con gran salero leré
No quiero coche leré
Que me mareo leré
Esta canción tenía una forma peculiar de dar a la soga. Cuando se decía "leré", la cuerda giraba en el aire y la niña se agachaba poniéndose en cuclillas, seguidamente se volvía a incorporar, saltando la soga, hasta que se decía otra vez "leré" se tenía que agachar de nuevo.

Escondite:


escondiEra un juego en el que participaban un gran número de niños. De entre ellos se sorteaba el niño que tenía que buscar a los demás.
El juego consistía en que la persona encargada de encontrar a todos sus compañeros tenía que contar, en una pared de espaldas, al resto de jugadores y con los ojos cerrados, un número determinado, que habían pactado de antemano.
Mientras el niño, en cuestión, contaba, a los demás les daba tiempo a esconderse. Cuando terminaba de contar decía: "¡ya voy!" y empezaba a buscar.
A medida que iba encontrando a sus compañeros tenía que ir corriendo a tocar la pared y decir el nombre: "por fulanito".
Si el niño que había sido descubierto corre más que el que buscaba y llega antes a la pared, tiene que gritar: "Por mí" y de esta manera, quedaría salvado. Así sucederá con todos los jugadores, hasta que sólo quede un participante por pillar; si éste se salva, en vez de gritar: "Por mí", grita "Por mí y por todos mis compañeros y por mí el primero", de esta manera, se salvaría él y a todos sus compañeros.
Con esta frase se acababa el juego y se volvía a empezar, quedándose otra vez el mismo niño que estaba buscándoles, porque había perdido, al salvar a todos los jugadores el último participante.
Si el que busca logra encontrar a todos sus compañeros, tocando él primero la pared, ganaría y le tocaría a otro ponerse a buscar.

Contar cuentos:


cuentosEn 1930 era una práctica que las niñas hacían con mucha frecuencia. Muchas tardes las pasaban sentadas en la plaza, en concreto, en los 3 banzos de lo que era antes la Farmacia o en cualquier poyo de cualquier casa.
Para empezar a jugar decían:
- "Tengo una cesta llena de flores (eran los cuentos), tú ¿cuántos vas a coger?
- Y decía otra niña: "yo dos"
Entonces ésa niña tenía que contar 2 cuentos, mientras las demás escuchaban atentas el relato de su compañera, esperando, con impaciencia, el turno en que las tocara a ellas narrar sus historias.

Churro, media manga, mango entero y dime qué:


Este juego tiene varios nombres dependiendo del pueblo donde se juega, uno de ellos era:" pico, zorro, zahina".
Primeramente se hacían 2 grupos de igual número de chicos, elegidos por dos personas que eran los capitanes de cada grupo. Normalmente, se echaba a suertes, para saber quién empezaba a elegir. Las niñas, por aquel entonces, no las dejaban participar.
Una vez formados los grupos se elegía a uno para que hiciera de "madre". Éste tenía que estar apoyado de espaldas a la pared y dando la mano al primero de los participantes, quien colocaba la cabeza en su cintura. El siguiente niño tenía que meter su cabeza entre las piernas del primero y así sucesivamente hasta que ya no quedara ningún participante del grupo.
Entonces el otro grupo empezaba a saltar encima de los que habían formado el "burro". Cuanto más cerca de la "madre" saltaran, más hueco quedaban a los otros miembros de su equipo.
Los que hacían de "burro" tenían que aguantar, sin caerse, a los que estaban encima, sino perdían. También perdían los que saltaban, si al hacerlo se caían.
Una vez colocados los miembros de arriba y mostrando la mano que marcaba la posición, a la "madre" del otro equipo, los de abajo tenían que acertar. Entonces se decía: "¿churro, media manga, mango entero o dime qué?
Sino acertaban les tocaba volver a ser ellos "burros", si por el contrario acertaban, entonces se cambiaban las tornas y se empezaba a jugar.

Cerillas:


cerillasSe jugaba con las cajas de cerillas que se recortaban haciendo una especie de cromo, ya que la parte de arriba estaba decorada con diferentes dibujos.
El juego consistía en poner pegado a la pared el cromo, es decir, la tapa de la caja de cerillas y dejarla caer. Si al caer tapaba otras tapas, todas las que hubiera debajo de la tuya eran para ti, junto con las que había en el suelo. Si al caer tu cromo no caía encima de ningún otro, perdías. Daba igual que cayera de cara o de cruz, eso no modificaba el juego.
Ganaba el que conseguía tener más cajas de cerillas

Acorralar:


Este juego se solía practicar en el Atrio de Santa María durante el recreo de la escuela.
Consistía en hacer dos grupos, de igual número de participantes.
En uno de los grupos, iban todos los jugadores, agarrados de las manos y éstos tenían que intentar acorralar a los participantes contrarios, para que no pudieran pasar al otro lado de la cadena humana que habían formado.
Como se hacía corriendo y con las columnas del Atrio, se hacía difícil quedar a la gente acordonada. Porque cuando llegabas a las columnas, normalmente se deshacía la formación, momento que aprovechaban los del equipo contrario para escaparse y por tanto, ganar el juego.

Caga lío basta:


lioEste juego es parecido "A la zapatilla por detrás", sólo que aquí, en vez de zapatilla se juega con un pañuelo o un papel.
El juego consistía, primeramente, en elegir de entre los participantes a un jugador que será el encargado de tener el pañuelo. Los restantes componentes harán un corro con las manos unidas y después se sentarán en el suelo. Entonces la persona que tiene el pañuelo dará vueltas al corro, mientras todos los participantes cantarán una canción.
Cuando se acababa la canción tenían que cerrar los ojos y contar un número, por ej. hasta 10 y éste era el momento que aprovechaba, el que estaba dando vueltas al corro, para dejar el pañuelo.
Cuando dejaban de contar tenían que comprobar, con las manos y sin mirar, quién tenía el pañuelo detrás de él. El jugador que le había tocado, tenía que levantarse del corro y perseguir al que se lo había dejado, para pillarle. Sino conseguía cogerle, perdía y le metían en el medio del corro.
Otra variante del juego era perseguir al que te ha puesto el pañuelo y éste intentar meterse en el sitio libre, del que le está persiguiendo, antes de que le coja. De este modo, la llevaría el que se ha quedado con el pañuelo y se volvería a empezar a jugar.

"Canalones":


Antiguamente se aprovechaba todo, como venimos demostrando a lo largo de los diferentes juegos que hemos ido describiendo. En este caso, llamaban a las pepitas de las aceitunas "canalones". El juego consistía en hacer una raya larga en el suelo y al final de la misma, un agujero, no entrañando estas 2 acciones ninguna dificultad, pues entonces no estaban asfaltadas las calles y la tierra facilitaba mucho estas acciones.
Cada participante hacía rodar el hueso de aceituna hasta irle encauzando en la raya que habíamos formado, para intentar meterle en el agujero. El jugador que antes metiera su hueso en el hoyo era el que ganaba.

Las pitas, las canicas:


pitasSobre el año 1930 las canicas que más se usaban eran las de dulce. Con una" perra chica" comprabas 5 canicas o pitas de dulce.
Antes de jugar, normalmente, estaban ya chupadas, con lo cual, el tamaño de las pitas estaba muy mermado y eran muy pequeñitas.
En el suelo se dibujaba un triángulo y en cada vértice se colocaba una canica. Aunque, otras veces, se ponían más pitas en todo el triángulo, con lo cual, variaba el número de canicas que se ponían en juego.
El juego consistía en lanzar desde la misma posición todos los jugadores, por eso se marcaba una raya para ser el punto de partida e intentar llegar al triángulo para poder sacar las canicas de allí. En el trayecto que se recorría, solía haber impedimentos, como por ejemplo el terreno que no estuviera recto, o no estar muy limpio, etc, cuestiones que dificultaban el acercamiento de la bolita a la figura que estaba dibujada.
El que sacara más pitas del triángulo, impulsadas por el dedo índice o corazón, ganaba. Pero si en el recorrido, tú habías sacado 3 canicas del triángulo y te daba con su canica otro jugador, eran para él las pitas que habías conseguido sacar tú.