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La escuela

Niños en la escuela de Fuentes de NavaLa educación se considera hoy como un bien tanto de consumo como de inversión, aunque en realidad hasta 1950 se la valoró sólo como un bien de consumo, como algo que se da para la mejora personal del individuo.

La historia ha sido testigo del enfrentamiento de 2 posturas por imponerse, sería la contraposición entre la escuela Tradicional y la escuela Nueva.

Nosotros vamos a describir la escuela Tradicional, donde la importancia está en los educadores y en aquello que se da al pasivo educando. Acentuándose la función del educador en detrimento de la actividad del educando. En éste marco se acuñó el lema: “La letra con sangre entra”, reflejándose, con esta expresión, que la mano dura era la mejor forma de hacer aprender las cosas a los niños.

Por suerte, ésta manera de enseñar se ha quedado obsoleta, ahora  se ha pasado a la escuela Nueva, basada más en el protagonismo del alumno, en su espontaneidad, actividad y en sus posibilidades de desarrollo. Se valora más la actividad del que se educa restando importancia a la actividad educadora.

A lo largo de estas líneas intentaremos explicar los recuerdos de nuestro protagonista cuando contaba con tan sólo 4 años e iremos pasando los diferentes cursos hasta finalizar con 14 años, que era la edad en la que se culminaba la enseñanza en la escuela.

El año en el que nos vamos a situar es el  1925, por aquel entonces, no había un colegio como el que tenemos ahora, ya que el Colegio Comarcal “San Agustín” no se inaugura hasta el año 1972.

En aquella época, la escuela estaba dividida en distintos locales repartidos por el pueblo y dependiendo en qué curso estabas tenías que ir a uno u otro. A cada local se le llamaba la escuela del maestro que daba clase allí, de este modo vamos a empezar con la Escuela de Doña Estefanía

Clase del Colegio de Fuentes de navaEn esta escuela se impartía Párvulos y estaba situada en lo que ahora es el centro médico, sólo que no se entraba por el mismo sitio, sino por una puerta ubicada en el lateral del Ayuntamiento, es decir, donde estaba este local. Como por esa parte había como un corro, cuando salían los niños al recreo era un lugar propicio donde practicaban sus juegos, uno de ellos era por ejemplo, el de los caballos: se agarraban del abriguito y se divertían corriendo por la plaza.

El número de alumnos era de 40, repartidos entre niños y niñas; ya que antes las familias eran muy prolíferas, 5 hijos era un número normal, incluso había bastantes familias con 7 y 8 vástagos, con lo cual, las escuelas estaban llenas, teniendo un gran número de alumnos en cada clase.

Hoy en día, sin embargo, la clase que más colegiales tiene es de 15; pero lo normal son clases de 6, 5 incluso, en alguna ocasión, de 4.

Podemos mencionar como dato explicativo que en el año 36, por ejemplo, el número de habitantes de Fuentes de Nava era de 1700 vecinos, duplicando las cifras actuales, pues hoy contamos con  700 habitantes. Con estas cifras es lógico el aumento de alumnos que había en aquella época

La escuela de Doña Estefanía tenía una galería de banzos donde se sentaban parte de los niños, debajo de ésta escalera había un pequeño cuartito que utilizaba la maestra cuando alguno de sus alumnos hacía una “picia”. Este era un castigo típico como también ponerte de rodillas con los brazos en cruz.

Estufa de la escuela de Fuentes de NavaPara calentar esta clase se utilizaba una estufa de carbón con un tubo que salía a la calle. “Cuando teníamos frío (comentaba nuestro protagonista) la maestra nos invitaba a que nos acercáramos un poco al calor y todos los niños extendíamos las manitas para calentárnosla”.

El material escolar era muy diferente a lo de ahora, empezando, porque para escribir en la escuela se utilizaban “Los pizarrines” y las tizas que sustituían al papel y al lapicero.

Pizarras y libros de texto escuela de Fuentes de NavaEra una especie de pizarra pequeña donde practicabas lo que el maestro te enseñaba, al no ser de gran tamaño no te cabían muchos ejercicios, con lo cual, había que estar borrando constantemente. Por esta razón, había un agujero en el pizarrín donde se ataba una cuerda, que terminaba con un pequeño trapito, haciendo la función de un borrador y, de esta manera, se evitaba que se te perdiera.

Foto de Niños de la Escuela de Fuentes de NavaCuando se acababa este ciclo los niños y las niñas se dividían y las clases ya dejaban de ser mixtas, con lo cual había clases sólo de chicas y clases sólo de chicos,  hasta la finalización del período escolar

Entonces los niños pasaban a la Escuela de Don Justi y las niñas iban a la Escuela de Doña Encarna, que era la mujer de Don Justi.

Cuando se terminaba la escuela de Don Justi, los niños pasaban a la Escuela de Don Máximo. Esta escuela estaba situada donde está ahora el Edificio de “Usos Múltiples”. Antiguamente era un hospital, con sus cuartos para los enfermos…

En frente de la Iglesia de San Pedro había otra escuela esta era de chicas.

También había otra Escuela que la regentaba Don Francisco estaba ubicada en la Avenida.

Escuela de Don Francisco Fuentes de navaLa edad con la que se finalizaba la época escolar eran los 14 años y el nivel de exigencia era mínimo. Se salía con las 4 reglas aprendidas: sumar, restar, dividir y multiplicar, y poca cosa más.

Era una época de escasez y necesidad económica y esto se reflejaba también en la asistencia de los niños a clase, ya que aquellas penurias obligaban a los padres a sacar, a veces, a sus hijos de su rutina escolar para ayudarles a trabajar en las labores del campo. De esta manera, te decía tú padre: “Mañana nos vamos a escardar, o  arrastrar o bien te decía nos vamos a sembrar” y lejos de ir el niño a regañadientes, los chiguitos iban encantados; ya que no lo tomaban como un trabajo, sino como un juego, dándoles alegría, porque estaban con su padre y porque faltaban a clase. Cuando se daba esta circunstancia había que decirlo en la escuela, para que el maestro estuviera informado y supiera el por qué, de la no asistencia a clase de ese alumno.

Cuando se acababa la época escolar, el niño contaba con 14 años, y entonces era el momento en que pasaba a trabajar con su padre, o bien en el campo o bien en la ganadería, pues corrían tiempos difíciles y había que “arrimar el hombro”. Aunque a veces, algunos  niños no solían acabar el período escolar, porque su padre reclamaba antes los servicios del muchacho, debido a que la situación en su casa no era nada boyante y no había más remedio.